Sábado 10 de Octubre de 2026

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Hay partidos que se ganan con goles y otros que se quedan para siempre en el corazón.

El pasado 6 de octubre, Lionel Messi vivió una de las noches más emotivas de su vida al disputar su último partido con la camiseta albiceleste. El estadio Monumental en Buenos Aires se abarrotó de aficionados que no solo fueron a ver fútbol, sino que también a despedir a un jugador que marcó a más de una generación de argentinos.

Desde antes del pitido inicial el ambiente se sentía diferente. Más de 85 mil personas se reunieron para honrar a Messi en una noche en que la alegría y la tristeza se mezclaban.

Cada aplauso, cada aliento y cada mirada parecían coincidir en lo mismo: nadie quería que terminara. Verlo salir a calentar por última vez tenía un significado especial, ya que todos sabían que era la última vez que defendía la camiseta albiceleste.

El partido contra la selección de Benin concluyó con un resultado de 3-0 a favor de la selección argentina. Lionel fue protagonista al contribuir con dos pases de gol a sus compañeros Nicolás Otamendi y Nico Paz. Sin embargo. eso y el resultado pasaron a segundo plano cuando en el minuto 70 el árbitro señaló penal a favor de Argentina, durante algunos segundos 85 mil personas, más la gente que lo estaba viendo en casa contuvieron el aliento y momentos después festejaron el último gol de el “10” con la camiseta de la selección argentina. Un gol que se gritó como un mundial, pero esta vez fue un festejo diferente, una emoción nostálgica que absorbió a más de un país sabiendo que seguramente iba a ser el último.

Al terminar el encuentro un silencio ensordecedor consumió el estadio. En el fondo el aplauso de millones de personas que parecían no tener fin. Messi en el centro del terreno de juego observando, consciente de que ya no debía demostrar nada. Su despedida no fue solamente el final de un partido, sino un momento en el que millones de personas se unieron para decirle gracias a alguien que formó parte de sus vidas, incluso sin conocerlo personalmente.

Uno de los aspectos más conmovedores fue verlo emocionarse durante la despedida. Messi admitió que existen momentos en los que las palabras no alcanzan para expresar sus emociones. Para Lionel, dejar esa camiseta significaba despedirse de una parte muy importante de su vida. También, recordó con orgullo lo que había significado representar a su país durante tantos años. También compartió el dolor de una noche marcada por la ausencia de su padre, un recuerdo que hizo todavía más especial y difícil aquel momento. Y aunque Lionel Messi seguirá jugando con el Inter Miami de la MLS su último partido con la camiseta albiceleste dejó una imagen difícil de olvidar. 

A lo largo de su carrera, Messi vivió momentos que quedarán para siempre en la historia. Desde sus primeros pasos en el club Grandoli hasta levantar la copa del mundo en Qatar 2022, su camino estuvo lleno de sacrificios, críticas y obstáculos. Sin embargo, él nunca dejó de luchar por eso que él tanto deseaba.

Me genera una ironía particular que el chico que no podía crecer se terminó convirtiendo en el más grande de todos. Porque hablar de Messi es hablar de mucho más que fútbol. Es recordar todos los goles que ilusionaron a millones de personas, las victorias que unieron a todo un país y esas últimas lágrimas que demostraron que más allá que un deportista de élite, existe una persona con sentimientos, recuerdos y debilidades.

Para concluir la noche del martes 6 de octubre del 2026 no solo se despidió un futbolista. También se despidió una costumbre, una emoción y una parte de la historia que millones de personas tuvieron la suerte de vivir. Gracias, Leo, por convertir un partido de despedida en un recuerdo que Argentina y el mundo llevaremos siempre en el corazón.

Diego Ruiz Rivera